La pediatría no solo trata enfermedades: su eje principal es la prevención para un desarrollo saludable de sus pequeños pacientes. Los chequeos periódicos permiten vigilar el crecimiento, el desarrollo y detectar problemas de forma temprana.
De 0 a 2 años
En esta etapa los controles son más frecuentes. Se evalúa:
- Peso, talla y perímetro cefálico
- Desarrollo neurológico y motor
- Alimentación
- Vacunación
- Audición y visión
Estas revisiones son clave para detectar alteraciones tempranas.
De 3 a 5 años
Se recomienda al menos un chequeo anual que incluya:
- Crecimiento y desarrollo
- Lenguaje y socialización
- Revisión visual y auditiva
- Esquema de vacunación
- Detección de problemas respiratorios o alérgicos
De 6 a 12 años
En edad escolar, los chequeos anuales permiten:
- Vigilar crecimiento y pubertad
- Evaluar postura y salud musculo-esquelética
- Control visual y auditivo
- Revisión de hábitos de sueño y alimentación
- Detección de problemas emocionales o de aprendizaje
¿Por qué son importantes?
Muchas enfermedades infantiles no presentan síntomas evidentes al inicio. El seguimiento pediátrico permite intervenir a tiempo y acompañar el desarrollo saludable del niño.
Un inicio de año es un buen momento para retomar estos controles y asegurar que niñas y niños crezcan sanos y fuertes.


